VESTUARIO. DESDE LA PREHISTORIA HASTA ROMA

VESTUARIO. DESDE LA PREHISTORIA HASTA ROMA

Editorial:
VIVELIBRO
Año de edición:
Materia
Diseño de la moda
ISBN:
978-84-18296-59-8
Páginas:
612
Disponibilidad:
Disponible en 1 semana
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En este trabajo se ha tratado de reunir de la manera más didáctica posible la relación de todas aquellas prendas indumentarias que han llevado tanto mujeres como hombres, desde la cabeza a los pies, incluyendo sus accesorios y adornos. Este libro comienza por la Prehistoria, continúa con Egipto, Mesopotamia -con sus dos periodos, el sumerio-acadio y el asirio-babilónico-, Persia, el mundo Prehelénico, Grecia y finalmente Roma.

Ha sido necesario buscar, rescatar y contrastar mucha información para poder relatar con la mayor objetividad y precisión posible los datos investigados que hacen referencia a todo lo relativo al vestuario. Dos grandes problemas suelen estar presentes al tratar la Historia del Traje. Por un lado, la ilusoria conservación y, por lo tanto, la inexistencia de estos ropajes y la imposibilidad de contemplarlos. Por otro, la complejidad que supone, cuando estamos ante un relieve, una escultura o una pintura del periodo a estudiar -independientemente del material o soporte en el que están hechos-, poder vestir o desvestir a sus personajes, levantarles las prendas e indagar en su ropa interior, arremolinarles los revestimientos, descubrir las ropas arrebujadas, mover sus textiles y conocer de estos sus texturas, ver sus plegados, sus arrugas o simplemente oír su sonido. Todo esto dificulta en extremo su conocimiento y descripción, teniendo que recurrir, en no pocos casos, a conclusiones por deducción. El tiempo empleado en este trabajo ha pretendido paliar, o al menos, suavizar, estas dificultades, para conseguir explicar y entender de forma natural y precisa cómo se vestían y adornaban estas civilizaciones. Espero que se haya conseguido.

"Nos gusta pasar la mano por las pieles. Nos gustaría que la seda se deslizara por sí misma a lo largo de nuestros dedos. Las pieles provocan una caricia activa sobre su usuaria. La seda acaricia con suavidad uniforme la epidermis a la que, sobre todo, le gusta dejarse hacer. Después, la seda revela, por así decirlo, un nerviosismo en sus arruegas y en sus pliegues"

G. de Clérambault, Oeuvre psychriatique, París, 1909