Analectas de Confucio
Prevosti Monclús, Antoni (Ed.)
Soy uno que ama a los antiguos y es diligente en buscarlos.» Confucio no se siente creador, sino transmisor. Su objetivo es, en consecuencia, educativo. No en vano las Analectas empiezan con una sabrosa invitación al conocimiento: «Aprender y ejercitarse en ello en toda ocasión, ¿no es realmente un gozo?» A través del incansable amor al estudio tendrá que construirse poco a poc...
Sinopsis
Soy uno que ama a los antiguos y es diligente en buscarlos.» Confucio no se siente creador, sino transmisor. Su objetivo es, en consecuencia, educativo. No en vano las Analectas empiezan con una sabrosa invitación al conocimiento: «Aprender y ejercitarse en ello en toda ocasión, ¿no es realmente un gozo?» A través del incansable amor al estudio tendrá que construirse poco a poco el hombre noble capaz de gobernar mediante la virtud. Aunque con gran escepticismo sobre los políticos: «Y los que hoy se dedican a la política, ¿qué tal son? El Maestro dijo: -¡Ay! Gente de poca monta. ¿Cómo van a merecer ser tenidos en cuenta?»
Las Analectas de Confucio son uno de los libros básicos de la humanidad que han ejercido una influencia más amplia y persistente. Precisamente por el hecho de constituir uno de los libros fundamentales del confucianismo -la tradición espiritual central que desde la antigüedad ha vertebrado la civilización china-, esta obra ha sido un referente esencial a lo largo de las generaciones para el mundo chino y su ámbito de irradiación en el Asia oriental.
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