Donde Menos se Piensa Salta el Gatoliebre
Silva, Federico J.
Respetables colegas, y público en general, no hay más poética que el poema: obras son amores. ¡La expresión, dios, la expresión!Por otra parte, la escritura ha empezado a perder para mí algunos de sus misterios: la poesía se escribe cuando se puede y sólo confío en practicarla con rigor -guárdate, Fabio, de poeta que no borra-, y honestidad. La literatura es algo que no siento ...
Sinopsis
Respetables colegas, y público en general, no hay más poética que el poema: obras son amores. ¡La expresión, dios, la expresión!
Por otra parte, la escritura ha empezado a perder para mí algunos de sus misterios: la poesía se escribe cuando se puede y sólo confío en practicarla con rigor -guárdate, Fabio, de poeta que no borra-, y honestidad. La literatura es algo que no siento de manera especial en mi vida. Es mi forma de ser y mi forma de estar aquí y ahora. No es una parcela privilegiada, sino un continuum
absolutamente natural. Como Vallejo tengo la convicción de que hay que ser poeta hasta el punto de dejar de serlo. En ocasiones, quiero escribir, pero me sale espuma. Entonces cierro el cuaderno. Desprecio la poesía a la que se nota el truco y el poema lleno de cartas marcadas. ¡Ay, la priueba de la situación! Detesto la poseía escrita con la mano ensimismada de Onán, la poesía contemplativa del autista, la poesía clónica, el fotocopiado ad nauseam, el pensamiento débil y la vacuidad. Hágase la Paz: "Cantan los pájaro, cantan/ sin saber lo que cantan:/ todo su entendimiento en su garganta". Parafraseando a Salinas, la galería de escribidores es copiosa, y creo que es saludable que así sea. Los prestigios del momento no me interesan porque todo fluye. Y sólo puedo desear que sigan dando recitales, ganando premios y sean editadas sus obras por el Estado a todo lujo, empastadas en piel y con ilustraciones. Ah, y que yo las lea.
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