Memorias de una Idealista
Meysenbug, Malwida Von
La vida y la obra de Malwida von Meysenbug (1816-1903) —autora inexplicablemente postergada en los medios académicos, y citada casi siempre como mera anécdota en las biografías de Nietzsche— se sitúan entre el grupo de las primeras salonnières alemanas (Henriette Herz, Rahel Varnhagen, Johanna Schopenhauer) y los avances que Lou Andreas-Salomé, Helene von Druskowitz, Resa von S...
Sinopsis
La vida y la obra de Malwida von Meysenbug (1816-1903) —autora inexplicablemente postergada en los medios académicos, y citada casi siempre como mera anécdota en las biografías de Nietzsche— se sitúan entre el grupo de las primeras salonnières alemanas (Henriette Herz, Rahel Varnhagen, Johanna Schopenhauer) y los avances que Lou Andreas-Salomé, Helene von Druskowitz, Resa von Schirnhofer o Meta von Salis imprimieron al pensamiento en clave femenina en las últimas décadas del xix y comienzos del xx.
Dotada de una sólida formación literaria (Goethe, Schiller, Hölderlin, Lenau...), filosófica (Fichte, Feuerbach, Hegel, Schopenhauer...), pictórica y musical, Malwida fue un verdadero Freigeist (espíritu libre) por su independencia intelectual, su antidogmatismo, su defensa incansable de la emancipación femenina, su ferviente promoción de una educación paritaria y su labor en pro de la mejora de las condiciones laborales y sanitarias de los trabajadores, ideales por los que renunció a sus privilegios nobiliarios y sufrió (mucho antes que Hannah Arendt o María Zambrano) un penoso exilio en Londres y Roma. Participó activamente en la Revolución del 48, en el esplendor (y miseria) de la Inglaterra victoriana, en el desarrollo del Risorgimento italiano, en el descubrimiento por parte de la intelligentsia europea de la filosofía de Schopenhauer y en el triunfo del movimiento wagneriano.
Consciente de la extraordinaria riqueza y dinamicidad de su ajetreada existencia —en la que vio un epítome de las ilusiones, proyectos y frustraciones de toda una generación europea—, Malwida quiso dejar un aleccionador testimonio de su peripecia vital en estas Memorias de una idealista (1876), que se completan con una segunda parte, El ocaso vital de una idealista (1898). Comparadas en su momento con las Confesiones de Rousseau, las Memorias de Malwida alcanzarían gran difusión y un buen número de ediciones, contando, entre otros, con la admiración de Ni...
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